El malecón habanero

El Malecón habanero se extiende a lo largo de ocho kilómetros sobre toda la costa norte de la capital cubana. Es el balcón de los cubanos hacia el mundo y el espacio más popular y querido de la ciudad más maravillosa de Cuba.

Su construcción se realizó paulatinamente y duró casi cincuenta años. El primer tramo se construyó entre los años 1901y 1902 y abarcó desde el Paseo del Prado hasta la calle Crespo. El segundo trecho se extendió hasta el Monumento al Maine. La tercera ampliación llegó hasta la Avenida de los Presidentes, y el cuarto y último tramo terminó en la desembocadura del río Almendares.

Es la avenida marítima más famosa de Cuba; con sus seis vías de carriles rematada por una ancha acera y bordeada por los monumentos y construcciones más representativos de la capital habanera, como el Castillo de la Real Fuerza, el Castillo de San Salvador de la Punta, el Torreón de San Lázaro, la entrada al Túnel de la Bahía, los hoteles Nacional, Riviera y Meliá-Habana, la Embajada de Suiza, y el Torreón de la Chorrera. Además de que importantes calles de la capital de Cuba como la calle 23, la avenida de los Presidentes y la avenida Paseo desembocan en él.

El malecón habanero fue construido con la función principal de detener el mar, pero se ha convertido en el lugar de encuentro más importante de la capital cubana para tomar el fresco de las noches, pescar, conversar, cantar, tocar guitarra, tomar una bebida refrescante o simplemente ver caer la tarde en una explosión de colores o esperar el amanecer contemplando la belleza de sus olas que rompen contra los arrecifes unas veces con fuerza y otras suavemente, por eso es el sitio obligado para toda persona que viaje a Cuba.

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